Es difícil medir los meses y los años cuando uno ha estado tanto tiempo a la deriva en medio del mar. Ya no me acuerdo cómo fue que llegué a esta balsa en medio del olvido, a merced de las caprichosas olas. Pero lo que recuerdo es que no siempre estuve aquí. En algún momento recuerdo haber habitado en una cabaña en el bosque.
Recuerdo que entre la espesa capa de ramas y hojas, lograba vislumbrar pedazos de un cielo tan azul que me hacía suspirar y que me hacía soñar. Tenía por compañero un perro negro de pelo liso y orejas caídas. El día lo pasaba leyendo textos de ciencia y creyendo que encontraría la verdad más absoluta si me dedicaba con afán, a ello. Hasta la noche en que llegó ella.
Acababa de caer la oscuridad en el bosque y había echado unos leños recién cortados al fuego. Sentía como el calor de las llamas inundaban el frío de mi cabaña y hacían bailar las sombras con elegantes túnicas amarillentas. Me preparaba a pasar la velada en compañía de Balzac, cuando Azabache levantó la cabeza y miró hacia la puerta.
---¿Qué te pasa, mi buen? ¿Quieres salir?
Sonó la puerta. Alguien la golpeaba.
Tuve miedo. El corazón me comenzó a latir con fuerza. Y fui a abrir la puerta.
martes, 28 de octubre de 2008
sábado, 11 de octubre de 2008
Hacia la noche
Y miro hacia la entrada de la noche
donde los recuerdos se vuelven premoniciones
donde el futuro se vuelve pasado
donde la marcha de las estrellas es inaplazable.
Y así me muevo entre las sombras
sudando, con el frío
respirando el espeso aire
de una noche que comienza.
Y vuelvo la mirada hacia el futuro
vuelvo la respiración hacia adentro
me contengo las ganas de gritar
y me vuelco en la ganas de llorar.
Así como siempre, no hay destino
no hay camino, no hay vereda
en las sombras del bosque camino
huyendo de los espíritus de la noche.
Y la noche viene, y la noche va
entrado el tiempo sigue sin parar
con una esperanza en el horizonte
de un azul que comienza a despertar.
donde los recuerdos se vuelven premoniciones
donde el futuro se vuelve pasado
donde la marcha de las estrellas es inaplazable.
Y así me muevo entre las sombras
sudando, con el frío
respirando el espeso aire
de una noche que comienza.
Y vuelvo la mirada hacia el futuro
vuelvo la respiración hacia adentro
me contengo las ganas de gritar
y me vuelco en la ganas de llorar.
Así como siempre, no hay destino
no hay camino, no hay vereda
en las sombras del bosque camino
huyendo de los espíritus de la noche.
Y la noche viene, y la noche va
entrado el tiempo sigue sin parar
con una esperanza en el horizonte
de un azul que comienza a despertar.
La gaviota
Hay se posó una gaviota sobre mi balsa. Es la única compañía que he tenido en meses ---¿o serán años? Se quedó allí, inmóvil, sin decir nada. Dicen que cuando aparecen las gaviotas la tierra no debe estar lejos. Pero quizás esta gaviota está perdida. Perdida como yo, en alta mar.
---Anoche tuve un sueño ---le comencé a decir a la gaviota--- que no estoy seguro si fue un sueño o no. Soñé que estaba en una balsa, como ésta, pero fabricada de plástico. Y el mar era rojo, como el color de las lágrimas de un dragón que sufre por ser un buen animal que no entiende la razón por la que los seres humanos sólo piensan en matarlo. Era de un rojo intenso, parecía palpitar bajo la luna amarilla que se asomaba por el horizonte. Y en el horizonte divisé un barco.
>>En un principio no supe que era una embarcación. Se veía tan sólo como un punto sobre el horizonte. Pero se fue acercando. Cada vez que cerraba y volvía a abrir los párpados, el punto era más grande. Hasta que tomó la forma de un barco crucero. Se dirige hacia mi balsa, me han visto, pensé por un momento. Pero no. Pasó a unos trescientos metros de distancia. Tan cerca que pude ver a los turistas en cubierta que tomaban sorbos de sus bebidas e intercambiaban comentarios entre ellos apuntando con la mano en dirección a mi balsa. Y se fue. Así como se hizo grande, se hizo pequeño. Se convirtió en un punto en el horizonte. Y desapareció. Como todo lo que aparece y desaparece en esta vida.
---Anoche tuve un sueño ---le comencé a decir a la gaviota--- que no estoy seguro si fue un sueño o no. Soñé que estaba en una balsa, como ésta, pero fabricada de plástico. Y el mar era rojo, como el color de las lágrimas de un dragón que sufre por ser un buen animal que no entiende la razón por la que los seres humanos sólo piensan en matarlo. Era de un rojo intenso, parecía palpitar bajo la luna amarilla que se asomaba por el horizonte. Y en el horizonte divisé un barco.
>>En un principio no supe que era una embarcación. Se veía tan sólo como un punto sobre el horizonte. Pero se fue acercando. Cada vez que cerraba y volvía a abrir los párpados, el punto era más grande. Hasta que tomó la forma de un barco crucero. Se dirige hacia mi balsa, me han visto, pensé por un momento. Pero no. Pasó a unos trescientos metros de distancia. Tan cerca que pude ver a los turistas en cubierta que tomaban sorbos de sus bebidas e intercambiaban comentarios entre ellos apuntando con la mano en dirección a mi balsa. Y se fue. Así como se hizo grande, se hizo pequeño. Se convirtió en un punto en el horizonte. Y desapareció. Como todo lo que aparece y desaparece en esta vida.
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